El auge de las redes sociales y su influencia en la selección de capital humano
Linkedln, Tuenti, Facebook, Xing, y la lista continúa. El fenómeno del social networking o redes sociales, como se les conoce a los espacios de comunicación e interacción grupal en la web, se ha expandido de un modo que, hace algún tiempo atrás, era difícil de prever. Su desarrollo y rotunda aceptación han originado cambios en las maneras y prácticas de relacionarnos, al punto que han trascendido el ámbito personal para convertirse en una excelente herramienta para tender y fortalecer vínculos en el terreno laboral, además de ser una alternativa más que atractiva para la caza y selección de nuevos talentos.
Como se sabe, las actuales redes sociales surgen en torno a los servicios de mensajería electrónica con un valor agregado, dado que permiten almacenar nuevos contenidos (video, audio, texto). Precisamente, uno de sus mayores beneficios radica en la posibilidad de que el usuario publique, aparte de información privada, su perfil profesional, destacando su formación y habilidades. Asimismo, tiene la facultad de establecer una lista de contactos relacionados a su especialidad, la cual, entre otras ventajas, le permite generar alianzas, estar actualizado y acceder a ofertas de trabajo antes de que éstas lleguen a difundirse en otros medios.
Búsqueda implacable
De igual manera, en la otra esquina, los head hunters y en general las grandes compañías se han percatado, en los últimos años, del potencial que poseen estas plataformas para evaluar y contactar a posibles candidatos para cubrir sus vacantes. Lejos de dormirse en sus laureles, las empresas han incorporado a los procesos tradicionales de reclutamiento el uso regular de estas tecnologías, con el claro objetivo de atraer y retener al material humano más calificado.
En una encuesta divulgada meses atrás en la página de empleos, CareerBuilder.com, uno de cada cinco jefes en Estados Unidos reconoció que busca información sobre los aspirantes a un puesto de trabajo en las distintas redes sociales, antes de tomar una decisión. La misma tendencia se vio reflejada en Reino Unido, de acuerdo con un sondeo efectuado por Viadeo, una red dedicada a contactos laborales, en donde el 63% de las empresas consultadas declaró ver los perfiles de los postulantes en internet, y un 21% haber rechazado a alguien luego de examinarlos.
Sin embargo, a nivel local, la práctica suscita todavía algunas dudas. Elena Maisch, especialista en gestión y capacitación de personal, apunta: “Hasta el momento, el uso de estas tecnologías se orienta más a tener amigos y exhibir la vida personal que a formar verdaderas comunidades de negocio. Por consiguiente, la pregunta que debe hacerse el empleador es: ¿me dará datos adicionales sobre el candidato que no cubra el proceso técnico por competencias?”
Disputa ciberespacial
Como toda nueva metodología, el tema genera discusión. Más aún, si se conoce que algunos departamentos de Recursos Humanos se valen no sólo de los datos profesionales, sino también de los que conciernen al terreno privado, con el fin de saber más del individuo. Así, sin autorización o, al menos, conocimiento de éste, sus gustos, opiniones, pasatiempos y amistades, también son evaluados, entrando a tallar en su eventual contratación.
De esta manera, la delgada línea que separa un contenido público de otro íntimo o confidencial se diluye ante el rigor y manejo de la información. Casos insólitos, como el despido de la joven inglesa Kimberley Swann por calificar su trabajo de “aburrido” en Facebook, se vienen escuchando con mayor regularidad debido a lo extendido que se encuentran estas políticas. ”Sabemos que el ser humano se mueve en varios espacios y que en cada uno interactúa con diferentes facetas. Por eso, hacer una intromisión a la intimidad del aspirante o colaborador, considerando sus posibles consecuencias legales, resultaría una acción éticamente riesgosa”, indica Maisch.
Sea como fuera, las redes sociales seguirán generando más reacciones dentro de las áreas de gestión humana. Moda o no, su crecimiento es más que constante, al punto que una página como Facebook tiene al día 100.000 nuevos inscritos y Linkedln 85.000. Por eso, es fundamental reconocerlas como importantes tribunas de carácter social, donde la persona resulta ser el activo principal. Por otro lado, no hay que obviar su utilidad para gestionar la comunicación y conocimiento al interior de las empresas, además de las ventajas –e inconvenientes- ya descritas. (Volver al home)