Le­yes
Pese a tratarse de una norma básica, la aprobación de la Ley General de Trabajo sigue siendo un misterio.

A un año para que el actual Gobierno culmine su mandato, el debate sobre la Ley General de Trabajo sigue vigente y, a pesar de los pronósticos optimistas de algunos especialistas, aún no existen verdaderas señales que sugieran que la norma verá la luz pronto. Como se sabe, el Perú es el único país de Sudamérica que carece de una normativa tan importante para el equilibrio y la regulación del quehacer laboral.

Ya desde el lejano 1930, año en que fue creado el Consejo Nacional de Trabajo (CNT), la necesidad de promover una ley madre del Derecho Laboral se hacía patente. Desde allí, se cuentan más de quince intentos para buscar un consenso y hacer realidad el ansiado proyecto, pero sin éxito, claro está. El debate fue retomado hace más de seis años por el gobierno de Alejandro Toledo, y en el 2006 fue uno de los caballos de batalla de Alan García en su campaña electoral; sin embargo, hasta el momento, la falta de acuerdo parece haber sido la única constante.

Esta considerable perpetuación revela que todavía falta un cambio de mentalidad, una mejor apertura hacia nuevas condiciones laborales que permitan darle el valor que corresponde al trabajo y que, además, existen deliberados intereses en juego que promueven la postergación de un código que supere las imprecisiones de las normas laborales vigentes y facilite una interpretación jurídica uniforme.

Avances al paso
Desde hace varios años, el Proyecto de Ley General de Trabajo se encuentra empozado en manos del CNT, que solo ha conseguido avanzar alrededor del 80% de su articulado, con reformas laborales parciales o leyes especiales –como las formativas y las normas de tercerización–, fruto de políticas inmediatistas, dejando a los trabajadores a la merced de políticas contextuales. Además, el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial han contribuido con la manipulación de otros temas mediante fallos vinculantes como los despidos, la estabilidad laboral, la negociación por rama, los convenios colectivos y las modalidades de contratación, entre otros.

En los últimos tiempos, el desarrollo económico del país no ha logrado que la situación de los trabajadores mejore en materia de reforma laboral. Por eso, se hace indispensable una norma que puede restituir el equilibrio perdido entre trabajadores y empleadores, y brinde a ambos la posibilidad de adaptarse a los retos de la economía mundial. No obstante, algunos especialistas han puesto la voz de alarma sobre el Proyecto de Ley, afirmando que, en algunas partes, es bastante dispersa. “El proyecto ha sido objeto de transacciones y acuerdos como si se tratara de un pliego de negociación colectiva en el CNT, y eso, sin dudas, le ha quitado consistencia”, explica Pedro Morales, laboralista y socio del Estudio Echecopar.

Representantes de los diferentes frentes del entorno laboral –autoridades, colaboradores, empleadores y especialistas– siguen exigiendo una pronta reforma laboral que consiga mejores condiciones para una formalización y sostenibilidad a largo plazo. Sin embargo, de dictarse una Ley General de Trabajo, vale tener en cuenta que leyes como la de Jornada de Trabajo y Sobre tiempo, de Descanso Remunerado, de Compensaciones por Tiempo de Servicio, y de Seguro de Vida, entre otras, dejarán de regir al estar subsumidas a la Ley General de Trabajo. Por tanto, si el proyecto de este tuviera contenidos discordantes, aquellas normas que están siendo bien tratadas en la actualidad van a tener problemas en su aplicación.

Para el dirigente de la Confederación de Trabajadores del Perú Cristian Cruzado Zavala, los esfuerzos del Estado por mejorar los índices laborales, como la nueva Ley Procesal de Trabajo, son insuficientes, por lo que debería ser una prioridad la pronta promulgación de un ley madre en el terreno laboral. Sin embargo, de acuerdo con el sindicalista, ha pasado tanto tiempo desde la última revisión detallada del Proyecto que, promulgarla, sería una irresponsabilidad técnica. “Hoy en día, la norma es muy diferente a la que fuera formulada hace algunos años. Ha perdido coherencia, por lo que sería conveniente replantearla”, señala.Continuar...

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