Caso especial
En el continente asiático, queda claro que la economía japonesa ha sido la más perjudicada por la actual coyuntura, como consecuencia de su estrecha relación comercial con Estados Unidos. En ese sentido, las fábricas automotrices y los grandes almacenes han sido los rubros comerciales más castigados.
Pero el caso de los peruanos en Japón no solo es complicado por el difícil momento que atraviesa el archipiélago, sino por la escasa posibilidad del emigrante de trasladarse a un segmento en el que no cumpla un papel secundario. Y es que la colonia peruana —la segunda más numerosa luego de la brasileña— depende directamente de oficios de escasa jerarquía dentro de sectores saturados como la industria. En ese sentido, la mejoría de nuestra comunidad dependerá de la capacidad de los orientales para revertir este período.
Mientras, los desempleados en situación reglamentaria que han decidido mantenerse en el lugar sobreviven gracias al seguro de desempleo y a sus ahorros, aunque, lógicamente, con una rebaja notable de su calidad de vida.
Relaciones exteriores

Los vínculos con el resto del mundo se canalizan por distintos frentes, siendo la Subsecretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior el órgano responsable de diseñar nuestras políticas de derechos en el extranjero y de determinar las disposiciones de tipo consular. Para Marco Núñez, director del área de Derechos de esta dependencia, el primer reto a futuro es lograr que los consulados se den abasto, tanto a nivel de recursos humanos como económicos, para atender la inmensa demanda de los compatriotas en el extranjero. “La migración creció y nuestras capacidades se han visto desbordadas”, comenta. Sin embargo, donde se observan avances cuantificables, en opinión de Núñez, es a nivel de la implementación de programas: “En la actualidad, existen diversas iniciativas que se vienen elaborando, como las de soporte y orientación legal, los programas de educación a distancia, los préstamos para los receptores de remesas y la orientación legal a través de convenios con universidades”.
El saldo también es positivo en el plano de las políticas migratorias, que son aquellas destinadas a enmarcar jurídicamente los derechos de los emigrantes y que, por ejemplo, permiten que nuestra población legal en España, que desea acatar la medida, pueda retornar a Perú cobrando parte de su seguro de desempleo y recibiendo la devolución de sus aportes (entre cuatro mil y cuarenta mil euros), merced al convenio de seguridad social firmado entre ambos Gobiernos.
No obstante, para Carlos Aramburú es fundamental que el Gobierno ocupe un rol más activo en este tema, aprovechando las posibilidades económicas que suscita el contexto actual. Al respecto, opina: “En Bangladesh y Pakistán están estimulando la vuelta de sus profesionales calificados, sobre todo matemáticos o científicos. Ellos entienden que solo desarrollando empresas con tecnología exitosa en sus naciones, podrán afrontar esta y posteriores crisis, y asegurar su crecimiento en el futuro. En Perú se podría fomentar, de modo más dinámico, la vuelta de profesionales calificados o con capital para invertir, a través de mayores estímulos fiscales que los contemplados el día de hoy”.
Por su par te, el economista Franklin Duarte cree que “se deben identificar oportunidades de negocio dentro del país para los migrantes que retornan” con el fin de que estos emprendan actividades empresariales y generen valores para satisfacer tanto a sus potenciales clientes como sus propias ambiciones.
Flujo de dinero
El tema de las remesas cobró importancia nacional desde el auge migratorio experimentado a partir del año 2000. Por supuesto, desde 1990 ya se visualizaba un incremento considerable de los envíos de capital, pero fue en la década siguiente cuando los indicadores se dispararon y su influencia en la balanza comercial se hizo más notoria. Hoy, no cabe duda de sus beneficios y aportes a la economía nacional.
Por ejemplo, el año pasado el ingreso por remesas ascendió a 2.960 millones de dólares, el 3% del PBI nacional. Sin embargo, debido a la crisis económica, y según estimados del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la cifra para el 2009 se reduciría en 304 millones de dólares. Esto significará un duro golpe para el grupo de familias receptoras —257.613, aproximadamente— ubicadas, sobre todo, en los sectores medio y medio bajo. Dicha disminución, según la consultora Arellano Marketing, afectaría su nivel de consumo y, en menor medida, el gasto destinado a la educación.
Vale des tacar
que un hogar receptor de remesas se sitúa por encima del promedio de sus pares de categorización socioeconómica. Según el estudio “Características de los emigrantes internacionales, hogares de origen y receptores de remesas” elaborado en el 2008 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática y la OIM, estos hogares tienen una tasa baja de hacinamiento (2,3%), han logrado obtener una vivienda propia (72,6%), poseen agua potable (90,9%), alumbrado público (94,9%) y red pública de saneamiento (87%). Además, el 42,2% de estas familias es dueña de una pequeña o micro empresa, contribuyendo, de esta manera, al desarrollo productivo y laboral del país.
POLÍTICAS DE RETORNO (*)
• España. Permite a nuestros emigrantes en condición regular acceder al pago de su seguro de desempleo (60% en España y 40% al llegar a Perú), así como a la devolución inmediata de sus aportes.
• Japón. Su política de incentivo para inmigrantes regulares peruanos y brasileños consiste en un pago de tres mil treinta dólares a cada desempleado y mil diez dólares a cada uno de los miembros de la familia que decida regresar.
• Italia. Este es un caso aparte, porque ha puesto en funcionamiento una de las políticas más agresivas de la historia contra los inmigrantes en situación irregular, que determina que no tengan acceso a los servicios de salud, que puedan ser multados con montos que van desde los cinco mil hasta los diez mil euros, y que puedan ser deportados a sus países de origen.