De ceses y otros dilemas
Va­ya­mos a la si­tua­ción de los mi­ne­ros. La Fe­de­ra­ción Mi­ne­ra se­ñala que han sido 8.000 los des­pe­di­dos, mien­tras que el mi­nis­te­rio niega tal ci­fra. ¿Por qué la in­con­gruen­cia?
Hay que ha­cer una cla­ra dis­tin­ción: sólo podemos ha­blar de vein­ti­sie­te des­pe­di­dos de la an­te­rior huel­ga mi­ne­ra de ju­nio de 2008, de par­te de Southern Perú, Barrick y Los Quenuales. El res­to son no re­no­va­cio­nes de con­tra­to. Y ahí no podemos ha­cer mu­cho, por­que no puedes obli­gar a una em­pre­sa a que siga re­no­van­do con­tra­tos cuan­do las con­di­cio­nes no dan para pa­gar…

En­ton­ces, ¿cómo se está ma­ne­jan­do este tema?
A ver, nos reu­nimos con la Fe­de­ra­ción Mi­ne­ra una o dos ve­ces por se­ma­na. ¿Qué ha­ce­mos? Pues es­ta­mos tra­tan­do de ayu­dar a es­tos tra­ba­ja­do­res a tra­vés del pro­gra­ma de re­con­ver­sión que vie­ne lan­zan­do el Es­ta­do, dándoles una ca­pa­ci­ta­ción de 30 a 45 días para orien­tarlos ha­cia el sec­tor de cons­truc­ción. Es­ta­mos vien­do que se de­sa­rrolle en Lima.

Eso no sa­tis­face a los des­pe­di­dos, me imagino.
Como te dije, téc­ni­ca­men­te no es des­pi­do, sino una no re­no­va­ción. Igual podrían haberse ma­ni­fes­ta­do cuan­do el sec­tor creció, cuan­do eran 60.000 y pasaron a ser 128.000. Pero, aho­ra, que caen los pre­cios y las com­pa­ñías tienen pro­ble­mas se­rios, la Fe­de­ra­ción tiene que en­ten­der que los ajus­tes son ne­ce­sa­rios. De to­das ma­ne­ras, es­ta­mos plan­te­an­do una al­ter­na­ti­va in­te­re­san­te: si una com­pa­ñía de 1.000 tra­ba­ja­do­res no puede re­no­var a 100 o a 200, ¿por qué no im­ple­men­tar un sis­te­ma don­de to­dos tra­bajen 10 me­ses y no 12, para que na­die tenga que irse? Esta pro­pues­ta ha in­te­re­sa­do mu­cho a la Fe­de­ra­ción y se­ría po­si­ti­vo que lo em­pie­cen a con­tem­plar den­tro sus ba­ses.

¿Cuáles son las últimas in­for­ma­cio­nes que maneja so­bre la ex­plo­ta­ción que se vie­ne dan­do en pe­que­ñas mi­ne­rías en Puno?
Es mi­ne­ría in­for­mal ne­ta­men­te, que ex­plota a un buen gru­po de tra­ba­ja­do­res me­dian­te con­di­cio­nes in­fra­hu­manas. Lo cier­to es que se tra­ta de un tema so­cial com­pli­ca­do…

¿Se han to­ma­do me­di­das al res­pec­to?
En pri­mer lu­gar, ha­bría que ver quié­nes son los due­ños del de­nun­cio y si re­al­men­te lo están ex­plo­tan­do o no, como en este caso que el due­ño no lo ex­plota, sino que hay otros que pa­gan por el de­re­cho de vi­gen­cia. En­ton­ces ha­bría que re­vo­car esa au­to­ri­za­ción y tra­tar de for­ma­li­zar a esa gen­te. Sin em­bar­go, la fis­ca­li­za­ción en este caso le com­pete a la Di­rec­ción Re­gio­nal de Mi­ne­ría. Por nues­tra par­te, es­ta­mos re­mi­tien­do la evi­den­cia fíl­mi­ca y demás prue­bas al Mi­nis­tro de Ener­gía y tam­bién a la Fis­ca­lía. Es­pe­ramos que ellos to­men las me­di­das co­rrec­ti­vas.

Pasemos a la si­tua­ción con la Fe­de­ra­ción Mé­di­ca…
Ahí no me puedo pro­nun­ciar por­que es un tema que in­cumbe a otro sec­tor. Se­gún las de­cla­ra­cio­nes que he oído del Mi­nis­tro de Sa­lud, las fa­mo­sas “ae­tas” ya fue­ron pa­ga­das.

Bue­no, ellos ar­gu­yen que no…
De acuer­do, pero yo con­fío en las de­cla­ra­cio­nes que señalan que les han pa­ga­do. Además, me parece que va a ha­ber un cam­bio de di­ri­gen­cia en la Fe­de­ra­ción. Sim­ple­men­te, asevero que no debería ori­gi­narse una huel­ga en un sec­tor esen­cial como el de sa­lud.

En eso coin­ci­dimos, pero con es­tas huel­gas y pa­ros, ¿no está su mi­nis­te­rio ma­nia­ta­do ante los re­cla­mos de los mé­di­cos? 
Es que en el caso del Es­ta­do hay que to­mar en cuen­ta el sin­di­ca­to y el mi­nis­te­rio. Yo no puedo ne­go­ciar in­cre­men­tos sa­la­ria­les por­que tengo res­tric­cio­nes pre­su­pues­tales. Lo único que puedo ne­go­ciar son con­di­cio­nes de tra­ba­jo. En­ton­ces, yo en­tiendo que sea duro, por­que mu­chas ve­ces que hay or­ga­nis­mos que piden una ins­pec­ción, que exi­gen co­sas por­que sienten que se están vio­lan­do sus de­re­chos, y es el pro­pio Es­ta­do el in­frac­tor. Por eso, creo que de­beríamos ha­cer un análisis de que, así como le exi­gimos al pri­va­do el cum­pli­mien­to de cier­tas nor­mas, tam­bién no­so­tros de­beríamos dar el ejem­plo, ¿no? Continuar

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