Entrevista
JUAN INFANTE

El desarrollo de habilidades: un tema medular, según el economista del Banco Mundial, para potenciar la empleabilidad en un país emergente

La relación entre oferta y demanda de empleos en el Perú se encuentra en una encrucijada. A pesar del constante crecimiento económico del país, las posibilidades laborales para el grueso de la población son reducidas. El economista y gerente sectorial del departamento de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Omar Arias, nos explica las causas de esta problemática.

¿Cuáles son las principales carencias en la gestión del potencial humano en el Perú?
El Banco Mundial ha realizado un estudio sobre la empleabilidad del país, en el que analizó las barreras que impiden a los trabajadores acceder a buenos puestos de trabajo. Así, se llegó a la conclusión de que estas barreras tenían que ver con dos grandes temas: primero, los trabajadores carecen de las habilidades que los empleadores demandan y, en segundo lugar, si poseen esas habilidades, no gozan de una certificación adecuada. En ese sentido, el Perú tiene un problema de variabilidad de la calidad de la formación técnico profesional, que se ve reflejado, por ejemplo, en un 30% de personas con estudios superiores que no tiene título. En general, el mundo laboral de hoy es muy cambiante y exige gran capacidad de adaptación, para lo cual se necesitan habilidades genéricas que permitan aprender y adaptarse a lo largo de la vida. Y eso, a pesar del evidente crecimiento económico del Perú (en los últimos seis años se han creado alrededor de dos millones de puestos de trabajo), no viene ocurriendo en el medio laboral.

¿En qué consisten estas habilidades?
Se distinguen dos tipos: las cognitivas, relacionadas con la capacidad de comunicarse (sea de forma oral o escrita), el manejo de números y la capacidad analítica; y, por otro lado, las habilidades socioemocionales, más relacionadas con las actitudes y los comportamientos. En una reciente encuesta realizada por el Banco Mundial a microempresarios, un gran porcentaje respondió que los principales requisitos a la hora de contratar personal estaban ligados con las habilidades socioemocionales: que el trabajador llegara temprano, que fuera proactivo, que trabajara en equipo y fuera honesto. Fue una sorpresa, pues esperábamos que las cognitivas tuvieran una mayor importancia, ya que son estas las que se miden en las pruebas de reclutamiento. Sin embargo, nos sorprende encontrar que, a pesar de que el Perú ocupa los últimos lugares en las pruebas cognitivas internacionales para estudiantes secundarios, las habilidades socioemocionales importen tanto como las cognitivas.

¿Qué factores intervienen en el desarrollo de las habilidades socioemocionales?
En este punto, son importantes tanto el rol de la familia como el de la escuela. Desde el preescolar hasta la secundaria, el niño y el adolescente aprenden a relacionarse mediante la interacción con sus compañeros. Más adelante, estas habilidades socioemocionales devienen en capacidades para manejar conflictos, tomar decisiones y perseverar. Se trata básicamente de cultivar la motivación y la ética para el trabajo.

¿Cómo influye la falta de habilidades en la empleabilidad del país?
Se sabe que el Perú está rezagado en el desarrollo de las habilidades cognitivas. Según estudios, existe una gran diferencia entre los trabajadores provenientes de familias de alto y bajo estrato socioeconómico. Lo interesante es que esta inequidad es menor en cuanto a las habilidades socioemocionales. De alguna manera, esas son buenas noticias porque significa que, incluso cuando el ambiente económico es desfavorable, es posible desarrollar habilidades socioemocionales. Esto es importante porque ambas habilidades son valoradas por igual en el mercado laboral.

¿Qué otros elementos condicionan la empleabilidad?
Una de las cualidades básicas para el desarrollo de las habilidades socioemocionales es la autorregulación, cuyo pico de evolución se ubica en los primeros cinco años de vida. En Latinoamérica, muchas escuelas utilizan métodos contraproducentes, incluso exigidos por los padres, para promover la disciplina. Este es un tema de conocimiento, de falta de información. Sabemos que las escuelas son calificadas según el desarrollo de las capacidades cognitivas, restándole importancia al valor de las habilidades socioemocionales. El tiempo dedicado a fomentar conductas saludables se ve disminuido por la creciente preocupación por resultados más cuantitativos de la educación. Para contrarrestar esto, se han desarrollado currículos especiales que fomentan, a través del juego, el desarrollo de herramientas para manejar conflictos. Lo interesante es que ambas habilidades están relacionadas: si tienes buenas habilidades socioemocionales, es más fácil desarrollar las cognitivas.

¿Cuál debe ser la estrategia de inversión para mejorar el talento?
El desarrollo de las habilidades funciona como una escalera. El primer peldaño son los primeros mil días: desde la concepción hasta el segundo año. Esta etapa es fundamental porque se trata de la formación del 80% del cerebro. Estamos hablando de la arquitectura neurológica del niño: si sufre desnutrición crónica, abandono o maltrato a esa edad, tendrá dificultades para seguir desarrollándose en el siguiente peldaño. El Perú todavía tiene más de medio millón de niños con desnutrición crónica a pesar de los altos niveles de riqueza y recursos. Por allí debe empezar la inversión. Debemos recordar que, según los estándares internacionales, cada dólar invertido en un suplemento nutricional genera un retorno de diecisiete dólares, porque ese niño se enfermará menos, tendrá menos dificultades para aprender, más oportunidades de acabar la secundaria y de conseguir en un futuro un trabajo digno.

Luego de los primeros años, ¿cómo debe ser el desarrollo de la persona?
Luego, sigue la etapa preescolar, donde la autorregulación es básica. Más adelante, durante la etapa de educación primaria y secundaria, una currícula con contenidos modernos y el asesoramiento de maestros efectivos se vuelven indispensables. Y en el período postsecundario, un chico graduado puede entrar a trabajar y ser capacitado por la empresa, o inclinarse por la educación superior, ya sea técnico o profesional. Para quienes concluyeron la educación básica, existen programas de capacitación laboral. Como se advierte, lo que se necesita es una voluntad de inversión a largo plazo que pueda facilitar el desarrollo de las habilidades de los futuros trabajadores. Eso es prioritario.

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