Con menos de medio año en el cargo, el viceministro de Trabajo, Augusto Eguiguren, opina sobre algunas perlas de la realidad nacional.
¿Qué busca el ministerio con estas modificaciones efectuadas respecto a inspecciones y ceses colectivos?
Hemos publicado ocho directivas, seis son de materia de inspecciones, dos de relaciones colectivas de trabajo. Son de carácter nacional y buscan, en esencia, compatibilizar ciertos parámetros en la actuación de los inspectores. Se trata de uniformizar criterios, que se sepa cómo va a resolver la autoridad de trabajo determinada situación, dejando poco margen al plano subjetivo.
¿Es inculcar una especie de manual a los inspectores?
Claro. Tenemos deficiencias en la formación de nuestro personal, pero estamos invirtiendo bastante en su capacitación. Gracias a la Cooperación Canadiense vamos a tener doscientos cuarenta diplomados en derechos fundamentales de seguridad y salud. Sin duda, ellos son la cara pública del ministerio y debemos apoyarlos para que realicen una mejor labor.
¿No se les está dando demasiadas atribuciones?
No, yo creo que tienen las mismas de antes. Simplemente, queremos cambiar esa imagen del inspector tipo policía fiscalizador. Es cierto que hay muchas quejas de los empresarios, que tienen toda la razón cuando, en dos o tres meses, sus negocios pasan por diez o quince inspecciones. Eso es absurdo e ilógico, por eso pretendemos mejorar el sistema de programación, haciéndolo aleatorio y sectorizando mejor la ciudad.
Se han escuchado críticas de ciertos laboralistas, que afirman que estas normas evitarían una conciliación directa entre el empleador y trabajador?
Todos perciben al ministerio como un ente sancionador y creo que nuestra misión va más allá. Buscamos que, tanto trabajadores como empleadores, lleguen a un acuerdo en sus negociaciones, mediante trato directo, sin intervención nuestra. Y esto se viene dando últimamente. Hemos visto a grandes compañías tener un acercamiento con sus sindicatos y hacer pliegos de tres o cuatro años. Se trata de repensar las estrategias, es decir capacitar a los representantes de los sindicatos para que sean aliados de la empresa, y no agitadores.
Hablemos un poco sobre la nueva Ley Procesal de Trabajo. ¿Cuán avanzada está?
Tenemos una comisión permanente, presidida por el ex ministro Mario Pasco, que ha presentado el proyecto y que cualquier ciudadano puede revisar en nuestra página web. Actualmente, se vienen haciendo exposiciones en distintas provincias, como Cuzco, Junín, Trujillo e Ica. Hay un último evento en Lima, y pensamos que ya en mayo podría entrar al Congreso. De allí échate a esperar (risas).
¿Cuáles serían los puntos más destacados de la ley?
Hay dos temas principales: primero, se quiere introducir la oralidad en los procesos laborales, dado que no puede seguir siendo un mero intercambio de documentos entre abogados; y segundo, busca aumentar la celeridad de los juicios para que estos no terminen alargándose indefinidamente y sean un peso para el trabajador. Como sucede en Argentina, donde la presentación de pruebas y demás instancias se resuelven en la misma sesión. Continuar