Entrevista
ANA MARÍA CAPURRO
Hace dos años, la abogada Ana María Capurro, secretaria general y responsable de Isiljob, la bolsa de trabajo del Instituto San Ignacio, aceptó el reto de mejorar la empleabilidad de sus alumnos y egresados. Actualmente, su labor ha obtenido frutos. Con ella, conversamos sobre las estrategias que utilizó y el porqué de su éxito.

Actualmente, la mayoría de casas de estudio cuenta con una bolsa de trabajo para sus estudiantes. ¿Cómo es posible diferenciarse entre tanta competencia?
Hace dos años, la dirección general del instituto se planteó esta misma interrogante. Como respuesta, decidimos renovar todo nuestro soporte virtual e invertimos mucho tiempo en estrechar nuestra relación con las empresas, pues entendimos que solo un vínculo cercano con ellas nos aseguraría una gestión exitosa. Asimismo, creamos un programa integral de empleabilidad para los alumnos, consistente en charlas empresariales, talleres de orientación vocacional, asesoría personalizada y el envío permanente de ofertas a sus correos.

¿En su opinión, qué elementos interferían con el antiguo desempeño de Isiljob?
Creo que el principal problema era la poca relación con las empresas. Antes de renovar el sistema, algunos clientes que habían utilizado nuestra plataforma virtual una vez, prefirieron optar por otras alternativas para sus contrataciones posteriores, precisamente, porque no nos preocupamos en hacerles el debido seguimiento.

¿Cómo se han visto reflejados los cambios implementados en el índice de colocaciones?
El incremento ha sido significativo. Desde junio de 2008 hasta la fecha las colocaciones han crecido en 245%.

¿Qué beneficios les reporta a las organizaciones utilizar una bolsa de trabajo estudiantil?
El ahorro de dinero y de tiempo es muy grande. Por ejemplo, una empresa que desea publicar un aviso mediano en un diario local tiene que invertir varios miles de soles, mientras que con las bolsas universitarias o técnicas el costo es cero. Por otro lado, en nuestra web, cada representante de recursos humanos tiene un espacio virtual donde, una vez caducado el plazo para recibir currículos, pueden revisarlos y escoger un candidato. Todo sin haberse movido de su oficina.

En su opinión, ¿es preferible realizar una preselección de los postulantes?
En nuestro caso, no evaluamos a un alumno ni enviamos una terna, como suelen hacer las empresas de empleo. Nos limitamos a publicar el perfil solicitado por las compañías. Sin embargo, sí manejamos un filtro, pero de forma muy puntual; por ejemplo, constatamos que no les estemos enviando el currículo de un marketero cuando pidieron el de un administrador hotelero.

¿Cómo manejan las expectativas de los muchachos?
Precisamente, tenemos ese filtro para no crear falsas esperanzas en el alumno. Además, cuando no enviamos su currículo a la empresa que hizo la oferta, le notificamos cuáles son los requisitos que está incumpliendo.

¿Cómo se cultiva una relación fructífera con las empresas?
Primero, hay que manejar un programa de visitas, de seguimiento y, si es posible, de asesoría con aquellas que despierten nuestro interés como posibles empleadoras, con el fin de que conozcan los beneficios de nuestra institución. Además, no se debe dejar de lado la relación con los clientes antiguos. A ellos se les debe facilitar información y asistirlos en sus publicaciones de ofertas laborales. Dicho contacto, que se da mayormente por teléfono y a diario, se vuelve esencial para fortalecer el vínculo.

En algunas bolsas laborales virtuales, se han reportado casos de estafa. ¿Cómo afrontan este riesgo?
Básicamente, nos aseguramos que oferten solo las empresas que cumplan con las condiciones de formalidad establecidas por la Ley. Aunque, por un fin práctico, solemos manejar una regla: que cuenten con un mínimo de quince trabajadores, con excepción de las consultoras, las agencias publicitarias o negocios similares, cuya plana suele ser reducida por la naturaleza de su trabajo.

¿Tienen pensado realizar alguna innovación más a su bolsa de trabajo?
Sí. Queremos elaborar su reglamento interno que, por ejemplo, sancione el hecho de no justificar la inasistencia a una entrevista de trabajo. También hemos pensado en crear una asociación de egresados de Isil, para saber dónde están nuestros ex alumnos. Agruparlos nuevamente es importante porque nos abrirán las puertas de las empresas donde laboran actualmente. Por otro lado, ellos, al enterarse de las ventajas de su renovada bolsa, también tendrán acceso a mejores puestos.

 

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