Entrevista
ANTES QUE CATEDRÁTICO Y EX MINISTRO DE TRABAJO, JAVIER NEVES SE CONSIDERA UN PROMOTOR DEL CUMPLIMIENTO Y MODERNIZACIÓN DEL DERECHO LABORAL EN EL PAÍS.

¿Cómo se explica las notables deficiencias en materia laboral que existen en el medio?
El modelo que impera en temas de relaciones laborales es el mismo que se elaboró en el régimen de Fujimori entre 1991 y 1992, con ligeros cambios a mediados de la década. Ese modelo es autonomista en lo colectivo y no protector en lo individual. Autonomista porque apareció en un momento en que los sindicatos decayeron enormemente y no había condiciones para gestionar exitosamente intereses colectivos; y no protector porque significó una disminución de beneficios en el trabajador.

¿Y cuál ha sido el devenir del derecho laboral desde esos años?
Ha sufrido una disminución integral e importante. Por ejemplo, en la actualidad, la contratación laboral tiene tantas modalidades que oculta, bajo la apariencia de contratos temporales, vínculos permanentes. La legislación también ha sido inflexible, pues ha permitido un despido llamado “arbitrario” que ni siquiera requiere un motivo. En ese sentido, ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo han estado a la altura de las expectativas de los trabajadores, como sí lo ha estado el Tribunal Constitucional, que ha fijado algunos límites importantes a través de algunos fallos.

¿Un cambio de modelo sería lo indicado?
Pienso que merece, por lo menos, una revisión. Por supuesto, no se trata de volver a la lógica de un modelo velasquista, dado que este fue creado en un contexto nacional y mundial distinto; pero sí a una lógica de recuperación, de rescate de algunos derechos perdidos.

Hace una década se hablaba mucho de la escasez de trabajo; hoy nos centramos en discutir la falta de condiciones mínimas de seguridad y pérdida de beneficios sociales. ¿El desafío actual se encuentra en mejorar, entonces, la calidad de empleo?
Los dos temas son reales e igualmente urgentes. Según cifras oficiales, hay un 35% de peruanos que tiene un empleo adecuado, pero un 55% que tiene un sub-empleo y un 10% que se halla desempleada. Vale decir, un 65% de la población no está contenta con su situación laboral.

¿Cómo analiza el caso de las mypes? Su desarrollo ha sido vertiginoso en los últimos tiempos pero su fragilidad legal y laboral parece inmanejable.
La formalización de las mypes no es una cuestión esencialmente laboral. Para mí, ese es el eje del debate. El problema de las microempresas pasa antes por el financiamiento y las trabas administrativas. Las normas tratan de arreglar la parte laboral, porque es lo más fácil y, además, porque el Estado no pierde dado que no es el empleador. Por eso, está muy dispuesto en hacer concesiones en derechos laborales, que son de terceros. Sin embargo, cuando se trata de efectuar concesiones tributarias como, por ejemplo, facilitar créditos, se muestra intolerante.

Pero en el campo laboral, ¿la Ley Mype no representa una voluntad de cambio?
Pienso que le han otorgado un régimen de carácter permanente a las microempresas y eso preocupa. El argumento principal del Gobierno es mejor tener algo que no tener nada. Este tipo de regimenes especiales debería ser provisional. Son circunstancias transitorias que se justifican en tanto se corrige una situación. Por otro lado, no hay que engañarse: a las mypes solo les va a convenir formalizarse cuando, en virtud de ello, accedan a una serie de ventajas en costos laborales. Continuar

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