Entrevista
JUAN INFANTE
CREDENCIALES PARA HABLAR SOBRE LAS MYPES NO LE FALTAN: LIDERÓ EL CAMBIO DE GAMARRA, DIRIGIÓ PROMPYME Y FUE NOMBRADO POR LA REVISTA TIMES COMO UNO DE LOS CINCUENTA FUTUROS LÍDERES DE AMÉRICA LATINA. ES, EN ESENCIA, UN ESPECIALISTA QUE LA TIENE CLARA.

Analizar a las mypes es una tarea compleja. Por un lado, vemos emprendimiento e ingenio detrás de cada una de las historias; y por el otro, notamos el terreno informal en el que se asienta la mayoría de ellas. ¿Es básicamente un tema de posiciones encontradas, de lados positivos y otros negativos?
Primero, habría que preguntarse para quién es negativo. Debemos recordar que, al hablar de mypes, nos referimos a personas que deciden buscarse la vida, que apuestan por un plan de riesgo y de último recurso. Quizás no lo habían programado así, pero, ante la carencia de empleo y las pocas posibilidades de acceder a un sueldo que satisfaga sus necesidades, es lo único que les queda. Por eso, creo que, desde el lado de la gente, montar un negocio pequeño es un hecho absolutamente positivo.

De acuerdo, pero la supervivencia de la mayor parte de estos negocios se da en la clandestinidad. ¿No es este un hecho desfavorable para su propia consolidación?
El crecimiento y madurez de una empresa implica una profesionalización. Por eso, más que en la formalidad o informalidad, el debate debería centrarse en ese punto, en cómo hacer para que un mayor número de empresas pase de estar en un estado de autoempleo a un estado de generación de puestos de trabajo; es decir, que se vuelva una organización estructurada y bien organizada. Ese debería ser el gran debate dentro del Estado, las instituciones de promoción de empresa, los teóricos y los comunicadores.

Para dar ese salto, ¿no es necesaria la formalización?
Yo pregunto ¿para quién es informal? En términos tributarios, con el Régimen Único Simplificado (RUS), la mayoría de pequeñas empresas es formal. Más bien, en ese sentido, la gran informalidad se da en los trabajadores independientes, y quizás esa sea una deficiencia de la propia Sunat, que no ha facilitado, entre otras cosas, un sistema correcto de fiscalización.

Pero en el campo laboral, la situación de la mypes es muy distinta, con trabajadores fantasmas y sin reconocimiento pleno de sus derechos. ¿No lo cree así?
En términos laborales, el Perú es un país al margen de la Ley. Eso es una verdad irrefutable. Sin embargo, en ese caso, ni el propio empresario, que debería ser el primer trabajador dentro de la empresa, está dentro de la legalidad. ¿Cuántos bodegueros están registrados en el Ministerio de Trabajo?, pregunto. ¿Cuántos bodegueros tienen un sueldo establecido y reciben los beneficios del seguro social? Si los propios propietarios no pueden situarse dentro de los marcos que propone el Ministerio, menos van a poder sus empleados.

Pero eso puede sonar a excusa.
Pueden decir que soy un poco condescendiente, pero no estoy diciendo, de ninguna manera, que los pequeños empresarios sean unos pobrecitos, sino que la ausencia de información, de conocimientos, sobre cómo elaborar costos, cómo incluir salarios fijos y cómo enfocar a la empresa para que tenga rentabilidad, sea quizás la causa de aquello que llamamos informalidad en materia laboral. Entonces, si mi presunción es cierta, más que leyes, que han demostrado ser poco productivas para los fines que busca el Ministerio, lo que se necesitaría es hacer un gran esfuerzo para capacitar a ese gran número de pequeños emprendedores para que se ubiquen en un estamento superior, en cuanto a lo que significa crear y mantener una empresa en nuestro medio.Continuar...

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