La Psicología Positiva, en palabras de uno de sus máximos exponentes, Tal Ben-Shahar, invitado estelar del 20º Congreso de Gestión de Personas.
Es uno de los grandes promotores, a nivel mundial, de la Psicología Positiva. ¿En qué consiste la especialidad? ¿Cuáles son sus fundamentos principales?
A diferencia de la Psicología normal, que trata patologías como la neurosis y la depresión, la Psicología Positiva se centra en valores como la felicidad, la autoestima y el optimismo, tanto a nivel personal como social. Se apoya, básicamente, en aquellos elementos que sostienen y fortalecen las relaciones de las personas y las organizaciones. Por ejemplo, un terapeuta normal comenzaría una consulta de pareja con la pregunta “¿cuál es el problema de la relación?”, que es importante, pero inexacta. Lo correcto sería preguntar “¿qué es lo mejor de su relación?”, “¿cuáles son las fortalezas individuales y de ambos como pareja?”.
¿Por qué eso sería lo correcto?
Porque empezar por los puntos buenos aumenta las posibilidades de hacer que las cosas funcionen, ayuda a que la terapia sea exitosa. En todo caso, estas preguntas positivas deben ser hechas no solo cuando algo está fallando, sino formularse de manera preventiva, para fortalecer la relación y, así, hacer frente a las dificultades que surgen con el tiempo.
“Terapia”, “fortalecer la relación”. Está hablando de manera general, ¿verdad? Porque su discurso apunta a aplicar la Psicología Positiva al ámbito empresarial, específicamente a la labor directiva.
El enfoque funciona tanto en individuos como en empresas. Por ejemplo, las preguntas de un líder conductual formado en la especialidad pueden ser las siguientes: “¿Qué funciona en la organización?”, “¿qué es lo que siempre ha funcionado?”, “¿qué podemos aprender de tal o cual experiencia?”. La tarea es enfocarnos en las fortalezas individuales y grupales, en las ventajas de la organización, en las competencias de los colaboradores. Esa es una plataforma favorable para lidiar con los desafíos.
Su filosofía de éxito da una especial relevancia a la felicidad de las personas. Pero ¿cómo alcanzar esta felicidad? ¿Es un objetivo que debe buscarse?
La felicidad es una emoción relacionada con tomar en cuenta nuestra naturaleza y sentirnos únicos y plenos. La defino como un sentimiento de satisfacción y significado. Para alcanzarla, necesitamos experiencias placenteras que, a la vez, tengan sentido. Por ejemplo, si una persona se dedica a un trabajo útil, pero que no le produce placer, es seguro que terminará dejándolo; de la misma manera, si tiene un trabajo placentero, pero sin sentido, perderá el interés rápidamente. La felicidad no es algo pasajero, sino un conjunto integrado de experiencias.
Hoy, el mundo de los negocios cambia sus necesidades constantemente y el éxito se mide por resultados económicos. ¿Estos factores no obstaculizan la búsqueda de la felicidad?
Hay una gran verdad, y es que cultivar la felicidad en los trabajadores puede significar ventajas competitivas que, eventualmente, devendrán en beneficios económicos para la empresa. Sin embargo, la mayoría de gente cree que la prosperidad brinda bienestar. El modelo que tienen en su mente es que el éxito es la causa y la felicidad el efecto. Grave equivocación. Según numerosas investigaciones, el éxito, en el mejor de los casos, trae un aumento del placer, pero pasajero, efímero. La fórmula correcta, entonces, es ubicar a la felicidad como causa y al éxito como efecto. Corregir esta percepción, es decir, invertir la relación causa-efecto es una necesidad importante. Porque cuando experimentamos bienestar, somos más creativos; motivados, tenemos relaciones más sanas y estamos físicamente más saludables. Por ello, las organizaciones deberían invertir en la felicidad de sus empleados como un fin en sí mismo y como un medio para tener mayores ganancias. La felicidad paga, no hay que dudarlo.
De acuerdo con la importancia de la felicidad, pero ¿qué hay de las otras aptitudes para progresar? ¿La perseverancia, el perfeccionismo?
Creo que hay que tener cuidado porque, por ejemplo, ese último, más que ayudarnos, puede hacernos daño. En mi opinión, existen dos tipos de perfeccionismo: el adaptable y el no adaptable. El primero, al que prefiero llamar “optimismo”, consiste en ser responsable, digno de confianza y trabajador. Por el contrario, el perfeccionismo no adaptable gravita sobre un miedo intenso e irracional al fracaso, una rigidez mental y una actitud defensiva. El desafío está en dejar de lado lo negativo y conservar lo segundo.
Su pensamiento tiene una carga emotiva muy marcada. Pero ¿cómo garantizar su efectividad dentro de las compañías?
La respuesta está en la ciencia. Estoy convencido que necesitamos poner a prueba nuestros aportes e intervenciones en cada contexto particular. Si funcionan, debemos aplicarlas en un rango mayor de cosas; si no, hay que intentar otras formas y establecer nuevas medidas.
¿Qué diferencia a su especialidad de otras que han aparecido en los últimos años?
Precisamente lo último. Que la Psicología Positiva depende de las pruebas y los indicadores para poder perdurar en el tiempo. Hasta hace poco, el tema de la felicidad, de mejorar la calidad de vida, eran abordados por una psicología pop. Comúnmente, en los seminarios y libros de autoayuda hay mucho entretenimiento, pero cero contenido; hablan de “los tres secretos del éxito” o “los cuatro caminos para encontrar el amor de tu vida”, pero, por lo general, se trata de promesas vacías y cínicas. En el otro lado de la balanza, están las investigaciones sólidas, los contenidos académicos y rigurosos que no llegan a la mayoría de hogares. Entonces, lo que busco, con mi enseñanza y las aplicaciones de la Psicología Positiva, es tender un puente entre la ‘torre de marfil’ y ‘la calle principal’, entre el rigor de la academia y la diversión de la autoayuda.
Por último, ¿qué podría esperar el público de su participación en el Congreso de Gestión de Personas?
Prometo que los concurrentes van a recibir, de mi parte, muchos consejos prácticos para llevar una vida más exitosa y feliz, tanto en el campo personal como en el profesional.