El laboralista Alfredo Salvador brinda algunos consejos para afrontar una inspección y no fracasar en el intento.
En los últimos años, la fiscalización laboral ha mostrado un incremento considerable, debido a la interacción de factores cuyos orígenes son diversos. De un lado, tenemos la acción legislativa, mediante la cual se generó un nuevo marco jurídico para el sistema inspectivo –Ley No. 28806 y Decreto Supremo No. 019-2006-TR-, que dotó a los inspectores de novedosas y mayores facultades para el cabal cumplimiento de las normas. De otro, una manifiesta predisposición gubernamental, reflejada en el hecho de, prácticamente, haber triplicado en los últimos tres años el presupuesto destinado al sistema inspectivo. Finalmente, el factor social, en el que se combinan una serie de cuestiones relevantes, tales como el incremento de la tasa de sindicalización, que ha dado como resultado que los sindicatos sean los mayores denunciantes de incumplimientos laborales; la alta conflictividad social, que ejerce una gran presión sobre el Gobierno actual; y la sensación de que el procedimiento inspectivo guarda enormes ventajas respecto al proceso judicial, entre otras.
Lo descrito ha generado prácticas totalmente desconocidas y novedosas para los administrados, como la conformación de equipos de varios inspectores que efectúan diligencias sincronizadas en horarios inusuales a diversos centros de labores de una misma empresa. Situaciones como esta son cada vez más comunes, y las organizaciones deben aprender a enfrentarlas. Por ello, a continuación ofrecemos una serie de recomendaciones básicas que, consideramos, deben practicarse en caso de presentarse una inspección laboral:
- Solicitar a los inspectores sus credenciales respectivas, así como la orden de inspección.
- En cada centro de trabajo se debe formar un equipo capacitado para atender una inspección. Estos equipos deben estar liderados por una persona que conozca la operación de la empresa y esté familiarizada con la legislación laboral y el tratamiento del personal.
- Brindar a los inspectores las facilidades para realizar las diligencias pertinentes; caso contrario, se entenderá que la empresa ha incurrido en obstrucción de la labor inspectiva y será sancionada por ello.
- Utilizar medios tecnológicos que permitan documentar las diligencias, como cámaras fotográficas, filmadoras, etc. Recordemos que la única forma de contradecir una propuesta de sanción será documentando las acciones realizadas durante la investigación.
- Siempre tomar la iniciativa. Si existiesen dudas respecto a determinadas materias, proponer la realización de presentaciones, recorridos, etc.
- Registrar los ingresos y salidas del centro de trabajo de los inspectores, a fin de verificar que sean siempre los mismos quienes participen en la diligencia y que la investigación se realice durante el plazo establecido.
- Situarse en la posición del investigador y preguntarse qué factores observaría durante un recorrido por su centro de trabajo.
Observar estas recomendaciones incrementará las posibilidades de éxito en un procedimiento inspectivo, no solo porque ellas permitirán a las empresas demostrar el cumplimiento de la normativa laboral, sino que exigirán a los inspectores atenerse al marco jurídico durante la investigación, situación que podría generarles ciertos inconvenientes capaces de configurar eventuales nulidades.